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POEMA


Te vas a lastimar

Agua caliente, que diluye el agotamiento y los olores de la transpiración, se desliza entre sus piernas fatigadas, liberándolas, renovando su firmeza. Es joven, y le basta un duchazo para imprimir vigor a su cuerpo. Estoy cansadísima, se dice. El jabón le quita la sensación de suciedad. Un muchacho le extendió el brazo amablemente, agarrándola de la mano, en un gesto noble, recuerda. La tiene intrigada. Lo apercibe en el suave brío de su desnudez. En esa tranquilidad que la rodea de pronto, al suspirar, y frotarse los pechos, luego el abdomen, las nalgas y terminar en el pubis. Cierra los ojos, mueve los dedos de una manera juguetona, libre. Se está conociendo a sí misma, a su cuerpo, a lo que es ella, una persona diferente, o por lo menos, cree, la situación, su contexto, el desempeño o su manera de actuar, la actitud y ciertas aptitudes, han cambiado. Ante todo, piensa, me esforzaré para que así sea.

POEMA DE AMOR

Conquistar el cuerpo 

El objeto de su apetencia es complejo, indicativo, directo y oblicuo. Constituye al menos un motivo para actuar como lo hacen; en este caso, la penumbra ocasiona emociones superiores; con su doble aspecto de sombra y luz ejerce su poder de seducción, intensificado al máximo puesto que determina un esfuerzo, atañendo a lo que se convierte en metáfora expansiva del acto copulativo. El arte orgánico, espesado, trata de conseguir, propiciar, o atraer, un deseo viviente.
Dicho acto, al incorporar carne y músculo, cuya ondulación, entonces, es rítmica, les concede un impulso salvaje, mediante la destreza confiada al deseo del hombre hacia la mujer, en tanto que lo sume todo en el movimiento, con el fin de colmar lo que encierra la naturaleza profunda del cuerpo femenino: la espalda arqueada, las rodillas en una flexión que, al soportar todo el peso del cuerpo, exige elasticidad a los cóndilos femorales y la parte del musculo sartorio se fricciona. Es ella que, dispuesta a la entrada y salida del placer, la que dirige. Atraganta su sexo ya hipostasiado.

POEMA



Memoria


La memoria es una revuelta contra el presente,
cuya intuición migra e interroga al corazón,
y trae a la superficie el malestar que desafía a la experiencia
como un resquicio entreverándose a distintos niveles,
asociados a aquella esperanza reabsorbida en el mero vivir,
que pide ser rescatada.

POESIA MALDITA PARA EL CORAZÓN SATÁNICO




Un amor de circunstancias afínes al vudú

Última hora de la madrugada. Toluca. La mujer desnuda que habla conmigo acaba de preguntarme dónde estás tú. Lo que recuerdo de ti brilla de nuevo. Hay siluetas en la habitación. Ese beso sigue aferrado a mi memoria, aquel erotismo dejó huella por un dolor que apenas he logrado comprender. Tal incerteza es garante de una suerte de inmoralidad entre el cuerpo inclinado al que yo mismo he puesto en esa posición y hecho gemir con la furia vista en el acceso a la nada.
Esperé lluvia, nunca llegó. Vivos y muertos reunidos en el mismo lugar. La luna los ilumina. Se me ocurre que aquí, nos hipnotiza. Ahora, dejándome llevar por los instintos, olisqueo las nalgas de esta mujer. Huele a un amor de circunstancias afínes al vudú, razón por la cual puedo esclavizarla a besos. Ella se deja guiar. Convulsionándose, parece un animalito al que le estuvieran sacando las entrañas.  Al cabo de un rato, me dice: Eres el demonio. Sonrío, y le meto la verga con ímpetu. Me queda claro que hay algo fatídico en eyacular. Cuando la mujer advierte que he terminado, vuelve en sí, entre susurros, y me abraza.

POEMA SUICIDA INFECTADO DE AMOR




La muerte de mi otro yo

Tras besar durante una hora el gran río que recorre tu espalda, 
el diminuto ano que me llevará de perdedor a hombre respetable, 
me incita a creer en los espíritus hechos carne, 
y aguardo con el arma caliente hasta disparar cuanto hay en mí, entonces, sin emociones, estoy a tu disposición. 

Me devoras, con una brutalidad que no admite dudas,
y enciendes un cigarrillo.
Soy eso que está ahí tirado, 
carezco de forma;
un seis repetido, que te pertenece,
tan blanco, tan débil.

Es la muerte de mi otro yo, 
que luego renace como zombi al oir un te quiero: 
en la noche de apocalipsis, 
el demonio habla conmigo 
y me dice que voy a quedarme aqui. 
El caos inició ayer: un mensaje que leí en tus ojos, 
reconocí el horror en la brujería, 
se acerca hacia nosotros, 
volando cual luna sangrante. 
¡Es el Amor!

POEMAS INFECTADOS DE AMOR





En este bosque

Lo único que puedo hacer con el embrujo de tu amor 
es ocultarlo en las vísceras: aquí gobiernan las infecciones 
y los gritos de rabia que, 
como el demonio en la noche, 
están sin falta predicando en las nalgas de la brujería. 
¡Siempre atendiendo al rojo de la sangre! 
Me dispongo a vagar en este bosque. 
Tengo a la bestia de mi lado.

POEMA SUICIDA INFECTADO DE AMOR

Sin nombre
La máxima aspiración, un poco indigna, 
que tengo, va, en ocasiones, de rabia y de cansancio, 
algo humillante me resulta enloquecer 
con aquello que he dejado ir, 
y respecto de lo narrado que tiraniza mi cuerpo, 
que, retrospectivamente,con sus pautas, se ha hecho capaz de prescindir de ti, pero,  por debajo de la monocorde tristeza, puede que esté el riesgo del desgaste, entonces, irrazonable, ya como de otra época, 
la supuesta historia que nos unía, 
 se siente menos real, 
y me da asco, como siempre, decir,  sin vacilaciones, que te extraño. 
A esa noción sumaba lo que era fácil de entrever, 
y lo que suele entenderse como pasión desbordada se acrecienta en la anonimia, 
burda, gastada, de tu especulación que atenta contra la realidad o la hace intangible.

POEMAS SUICIDAS INFECTADOS DE AMOR



GLOBULO

El glóbulo de vivencia,
sin proponérselo, se les había  alterado:
el cachondeo feral e irresponsable,
la arrogancia cosmopolita,
las presunciones mesnadas presuntamente
en un desinterés mutuo,
acababan de dejar de ser efectivas;
ahora, en cambio,
entraban a una nueva dimensión que,
de tan desconocida, los asustaba,
y en la cual, hicieran lo que hicieran,
sus sentimientos, como nunca antes,
serían diáfanos, casi transparentes.


POESÍA PSICODÉLICA












Locos hécticos

I
La neoplasia correlativa que paraliza una vida.
Monomanía visionaria que explica un enigma.
Geisha huesuda con ojos de lluvia.
Lo perceptible cambiando de un momento a otro.
Besos acocados en el rincón de un manicomio.

II
Cierta muchacha horrible enamoró a un médico forense
y las vísceras cantaron una melodía de amor.
Sangre hepática y afrodisiacos envenenados.
Las lenguas aplaudiendo y las manos hablando.
Ella traía puesto un vestido veraniego
y cuando fueron a la cama sacó los tentáculos.

III
Hermafroditas y travestis platinados 
andando en bicicleta en una tarde soleada,
alabastrinos esqueletos puestos a modo de estatuas,
perogrullada científica la función computable
porque los autómatas finitos siempre visten con trajes sastre.

IV
Las poesías infernalmente románticas de un agorafóbico
codificadas en claves binarias,
serán regaladas a una doncella lisiada,
así Dios unirá sus destinos y
después morirán para renacer,
habrán de ser entes putrescibles otra vez.

V                            
Las nebulosas chorrean micción cósmica
y Júpiter es el totémico tenor susurrándole a Venus:
los locos son tan adictos al amor,
ponen dinamita en sus corazones, 
explotan el cerebro, viaje psicodelico darse de besos en el cuello, 
meterse las manos en los hoyos negros, 
saborearse hasta saciar sus instintos perversos.




POEMAS SUICIDAS INFECTADOS DE AMOR




Los trígonos del logaritmo cósmico de tu virtualidad femenina

El infausto ripio camorrea mi alma de sabandija
y en el tormento me derriba como apóstata sarnoso.
Luna purpura tañida de  laberintos,
desalientas cualquier vestigio de fe en el hedor del sahumerio de mi vida.
Te pregunto, a ti, luna purpura, por el teorema de los Falsos Rumores.
Así abro los ojos para encontrarme en el nosocomio.
Prácticamente me lo han quitado todo, sin ninguna pertenencia:
los trígonos del logaritmo cósmico de tu virtualidad femenina,
intercambian sus energías en lo indiscernible.

Hora tras hora la eternidad móvil anuda mi fe
a una deificada desesperación,
Y odio profundamente ese mecanismo expiatorio,
sembrado en lo más hondo de mi ser, que define el Todo.
Por eso señalo como  Etálides en el Hades:
Alabo el movimiento de los movimientos
¡para pensar la distancia que nos separa!
Mentes que divergen en las leyendas de los sueños de Eros.

Grito: que progrese la insensatez en el océano de aguas abisales.
¡Que  todos los cielos me oigan!
Esta euforia desenfrenada llegará hasta el infierno de los helénicos.
Porque incluso mi corazón infame, 
 mientras tú me recibas en las fantasías que ideas,
tiene las artes sutiles de la juventud eterna.




 
Autores : | Maldito enfermo, Mujer Escarlata |
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